Ahora bien, en cuanto a la figura de acopio de armas y municiones, en tanto la ley no aclara a partir de qué cantidad se ingresa al tipo penal, resultará oportuno tener en cuenta los precedentes doctrinarios y jurisprudenciales que ilustran el caso.
De esta manera, tiene dicho la doctrina que “la palabra acopiar no tiene un límite preciso, como no lo tiene ninguna palabra que implique una universalidad de hecho (como biblioteca, ganado), pero parece claro que reclama muchas armas y no dos o tres o cinco. El peligro para la vida o integridad corporal de un conjunto de eventuales víctimas, porque se acopian armas para que sean utilizadas por numerosas personas” (Cam. Fed. Crim. y Correc., Sala I, 1/12/05, “Fortunati, Guido”, causa 38.842 y CFR. Pág. 452, Libro 8, Código Penal –Análisis doctrinal y jurisprudencial-, David Naigún y Eugenio Raúl Zaffaroni, 1ra. Edic., Edit. Hammurabi, Bs.As., año 2009).
Así, “la materialidad está dada por juntar, acumular, reunir o amontonar armas y, si bien la ley no indica el número de armas necesarias para que se constituya el acopio, teniendo en cuenta la forma verbal utilizada, debe estarse a que hay que juntar o reunir una cantidad de armas y no una cantidad mínima o de escasa significación (cuatro o cinco), sino de alguna importancia” (Pag. 455, obra citada).
En este sentido, se expresó la jurisprudencia cuando sostuvo que resultaba suficiente para configurar el delito de acopio, la cantidad de ocho armas y cien cartuchos de bala (CNFed. Crim. y Corr., Sala I, “Díaz, José y Miranda, Isaac”, ausa 26.907), once armas y gran cantidad de munición (CNFed. Crim. y Corr., Sala I, 12/11/92, Morales Luis A.”, Reg. Nro. 51).
Referencia:
Causa N° 7693/2018/5/CA3 (8441)